Inversión en Clima: Capitalizando la Transición Energética

Inversión en Clima: Capitalizando la Transición Energética

La crisis climática se presenta como uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, pero también como una oportunidad sin precedentes para inversores y empresas visionarias. A medida que los efectos del cambio climático se agravan, surge la necesidad de alinear capital con soluciones verdes que impulsen la descarbonización y generen retornos sostenibles a largo plazo. Este artículo explora en detalle el contexto climático, el flujo de inversiones, y las oportunidades clave para capitalizar la transición energética.

Contexto Climático y de la Transición Energética

En abril de 2025, el mundo registró su segundo mes más cálido jamás registrado, con temperaturas globales cerca de 1,58 ºC por encima de niveles preindustriales, situándose por encima del límite de 1,5 ºC establecido en el Acuerdo de París. Según DNV, el presupuesto de carbono para mantener 1,5 ºC restantes se agotará hacia 2029 y el de 2 ºC en 2052, lo que evidencia la urgencia de acelerar la descarbonización.

A pesar de los avances, aproximadamente un 80 % de la energía primaria mundial sigue proveniendo de combustibles fósiles, frente a un 20 % combinado de fuentes renovables y nuclear. Las proyecciones de DNV indican un mix 50/50 en 2050 y aún un 36 % de fósiles en 2060, cuando las renovables dominarán el suministro.

La electrificación avanza: el consumo final eléctrico pasará del 21 % actual al 43 % en 2060, con un incremento del 120 % en el volumen eléctrico. En 2025, la matriz eléctrica global superará el 35 % de participación renovable, mientras que en la UE, el mix alcanzó un 47 % gracias a la instalación de 77 GW nuevos en 2024.

Dinámicas de Inversión y Brechas Financieras

En 2024, la inversión global en energía limpia superó los 2 billones de dólares, más del doble que en 2020. Sin embargo, su ritmo de crecimiento se desaceleró a apenas un 0,2 %, señalando un freno tras años de fuerte repunte. Esta ralentización impacta la preparación para la transición: regulación, infraestructuras, innovación y educación solo crecieron un 0,8 % en 2025, por debajo del 1,2 % de promedio de la última década.

DNV prevé un desplazamiento de capital desde combustibles fósiles hacia infraestructura eléctrica, almacenamiento y tecnologías limpias. No obstante, vivimos en un mundo más fragmentado, con menor cooperación internacional y capital más caro, lo cual dificulta la financiación en economías de ingresos bajos y acentúa la desigualdad.

Los retos financieros incluyen la inflación elevada y la alta deuda soberana que encarecen el capital a largo plazo, afectando especialmente a mercados emergentes. Al mismo tiempo, el aumento del gasto militar y la fragmentación comercial compiten por recursos con la financiación climática.

En cuanto al mercado de transición energética, China lidera con un tamaño estimado de 617,59 mil millones de USD en 2025, seguida de India con 109,05 mil millones. Asia se consolida así como epicentro de inversión y de cadena de valor para tecnologías limpias, desde solar hasta baterías.

Cuellos de Botella y Oportunidades de Inversión

Uno de los principales obstáculos es la cobertura insuficiente de infraestructuras eléctricas. DNV advierte que las redes están quedando desincronizadas con la velocidad de despliegue de renovables, limitando el potencial de solar en un 16 % y de eólico en un 8 % hacia 2035 en Europa.

Los mercados emergentes sufren por el alto coste de capital, riesgos regulatorios y menor capacidad fiscal. El Foro Económico Mundial insiste en la necesidad de mejorar la inversión en economías en desarrollo para alcanzar sistemas energéticos más sostenibles, equitativos y seguros.

Además, la dimensión de preparación—regulación, infraestructuras, innovación y talento—progrese por debajo de su media de diez años, lo que podría generar un estancamiento en la fase de escalado incluso cuando las tecnologías ya son competitivas.

Tecnologías Clave para Capitalizar la Transición

  • Renovables eléctricas: parques solares y eólicos con costes en caída libre; mecanismos de monetización estables mediante subastas y PPA.
  • Almacenamiento y flexibilidad: baterías de gran escala, respaldo de hidrógeno y digitalización de la gestión energética.
  • Hidrógeno verde y combustibles sostenibles: nichos incipientes con potencial de expansión, aunque cubren solo el 3,5 % de la matriz en 2050.

Conclusiones y Estrategias para Inversores

La inversión en clima ya no es solo una apuesta ética, sino una estrategia financiera sólida. Para maximizar oportunidades, los inversores deben:

  • Priorizar activos en renovables consolidadas y su infraestructura asociada.
  • Explorar proyectos de almacenamiento y flexibilidad en mercados emergentes.
  • Apoyar la innovación en hidrógeno verde y nuevas cadenas de valor.

Además, colaborar con gobiernos y organismos multilaterales puede reducir riesgos regulatorios y mejorar la preparación de proyectos. El sector privado, en asociación con el público, tiene la responsabilidad de impulsar la transición energética global y asegurar un futuro sustentable.

Invertir en clima significa apostar por un mundo más limpio, resiliente y rentable. Hoy, más que nunca, el capital tiene el poder de transformar desafíos ambientales en oportunidades de crecimiento y bienestar colectivo.

Marcos Vinicius

Sobre el Autor: Marcos Vinicius

Marcos Vinicius escribe para HazaHora.org con un enfoque en educación financiera, gestión de recursos y consejos prácticos sobre economía. Su trabajo convierte temas complejos en información accesible y útil.