La transición hacia un modelo económico basado en la circularidad se ha convertido en uno de los principales retos de nuestra era. Más allá de un objetivo ambiental, constituye una función estratégica con alto potencial de crecimiento.
Contexto global y retos planetarios
La economía circular surge como respuesta a la triple crisis planetaria: la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación masiva de suelos y océanos.
El modelo lineal extraer–producir–usar–tirar ha llevado a un consumo anual de más de 106.000 millones de toneladas de materiales, generando presiones insostenibles sobre los ecosistemas.
En los últimos 50 años, la extracción global de materiales se ha triplicado y podría crecer un 60% adicional hasta 2060 si no se adoptan medidas transformadoras.
Del total de residuos anuales –65.700 millones de toneladas–, solo el 11,2% ingresa a sistemas de reciclaje, mientras el 28,6% se elimina sin recuperación y el 21,6% proviene directamente de emisiones de combustibles fósiles.
Esta situación no solo amenaza la seguridad de recursos, sino que también genera tensiones geopolíticas, disrupciones en cadenas de suministro y riesgos para la estabilidad económica global.
Estado actual de la circularidad global
El Circularity Gap Report 2025 revela que la tasa de circularidad global ha caído al 6,9%, frente al 9,1% de 2015, lo que evidencia un retroceso de 2,2 puntos porcentuales.
Esta baja circularidad significa que únicamente el 6,9% de los materiales que utiliza la economía proviene de fuentes recicladas, mientras la gran mayoría depende de recursos vírgenes.
Aunque entre 2018 y 2021 se incrementó en 200 millones de toneladas el uso de materiales reciclados, el consumo total creció aún más rápido, neutralizando los avances.
En un escenario hipotético donde se reciclaran todos los materiales técnicamente recuperables sin reducir el consumo, la tasa de circularidad podría subir al 25%. Sin embargo, los altos costes y la complejidad técnica hacen este horizonte poco realista.
El informe introduce ahora 11 indicadores de circularidad y el nuevo CGR Dashboard, que ofrece datos históricos y en tiempo real para apoyar la toma de decisiones de gobiernos y empresas.
Ejes de transformación sistémica
Más allá del reciclaje, el CGR 2025 subraya la necesidad de un diseño circular de productos e infraestructuras que garantice durabilidad, reparabilidad, reutilización y modularidad.
- Reducir el uso de materiales vírgenes y aumentar la demanda de contenido reciclado.
- Implementar sistemas de gestión sostenible de la biomasa para frenar emisiones de carbono.
- Activar el potencial circular de existencias existentes como edificios e infraestructuras.
- Evitar vertido e incineración de materiales renovables y reciclables.
- Fomentar la colaboración multilateral público-privada para impulsar soluciones a escala global.
Estas acciones requieren transformación a nivel de sistema, con políticas que incentiven la economía de servicios, el ecodiseño y modelos de negocio circulares como el leasing o la servitización.
Inversiones y oportunidades en Europa
En 2025, Europa vive un punto de inflexión con tensiones en la industria del reciclaje, cierres de plantas y debate sobre materiales estratégicos. Las tasas de reciclaje de plásticos permanecen por debajo del 10%.
Las limitaciones del reciclaje mecánico de plásticos abren espacio para tecnologías de reciclaje químico avanzado, capaces de procesar polímeros complejos y cerrar ciclos materiales.
Esto representa oportunidades de inversión en infraestructuras de reciclaje avanzado y en nuevas plantas de valorización que integren criterios de bajas emisiones.
Los fondos de recuperación verde, las líneas de crédito sostenibles y los bonos de impacto social se convierten en vehículos clave para canalizar capital hacia proyectos circulares de gran escala.
Entre los casos de éxito, destaca un fondo de impacto que ha canalizado 200 millones de euros en plantas de reciclaje químico en Alemania, reduciendo un 40% el coste energético por tonelada procesada.
Asimismo, varias iniciativas en España han impulsado proyectos de compostaje industrial, creando sinergias con la agricultura local y generando beneficios sociales al mejorar la calidad del suelo.
Los inversores que integran criterios ASG en sus carteras han observado una menor volatilidad y un desempeño superior a largo plazo, confirmando la viabilidad financiera de la circularidad.
Comparativa: Mundo, UE y España
Las diferencias regionales muestran niveles dispares de avance en circularidad y productividad de recursos.
España ha logrado desacoplar parcialmente el crecimiento económico del impacto material, pasando de 2,8 €/kg en 2015 a 3,53 €/kg en 2024, superando la media de la UE-27.
No obstante, la tasa de circularidad nacional aún está por debajo de la media europea y de países líderes como Alemania (14%), Francia (18%) y Países Bajos (31%).
El Plan de Acción de Economía Circular de la UE establece un objetivo de tasa de uso circular del 23,4% para 2030, un reto ambicioso que exige acelerar inversiones y reformas.
En términos de emisiones de gases de efecto invernadero, España ha reducido un 12,6% respecto a 1990, pero aún debe avanzar para alcanzar la meta de -23% en 2030.
Impulso desde la innovación tecnológica
La digitalización y el uso de inteligencia artificial permiten optimizar rutas de recogida, predecir flujos de materiales y mejorar la calidad del reciclado.
El blockchain ofrece trazabilidad completa de los residuos, asegurando que los materiales secundarios cumplen con estándares de origen y calidad.
Además, la impresión 3D con materiales reciclados está revolucionando sectores como el automotriz y el médico, abriendo nuevas oportunidades de negocio.
Hacia un futuro rentable y sostenible
Convertir la economía circular en un motor de crecimiento rentable requiere una visión estratégica que combine innovación, financiación y políticas coherentes.
El desarrollo de nuevas métricas y dashboards permitirá monitorizar el impacto real de las inversiones, ajustando estrategias y maximizando retornos.
El ecodiseño y la introducción de modelos de negocio circulares, como el renting y la economía colaborativa, abren mercados emergentes con altos márgenes de beneficio.
La formación de talento especializado en economía circular y la implicación de la sociedad civil son elementos clave para impulsar la activación del potencial circular en todos los sectores.
Es momento de actuar: las empresas, inversores y ciudadanos deben sumarse a esta revolución circular para garantizar el bienestar de las generaciones futuras.
Conclusión
La economía circular global representa una invitación a repensar nuestro modelo de producción y consumo. Invertir en sostenibilidad no solo responde a una urgencia ambiental, sino que también genera ventajas competitivas y oportunidades de largo plazo.
La integración de criterios circulares en proyectos de infraestructura, la modernización de cadenas de suministro y el fomento de mercados secundarios son pasos esenciales para alcanzar un futuro más justo y próspero.
Con políticas claras, tecnologías innovadoras y capital comprometido, podemos convertir la economía circular en la piedra angular de una nueva era de prosperidad regenerativa.
Referencias
- https://looparm.es/circularity-gap-report-2025-la-circularidad-global-baja-al-69/
- https://www.residuosprofesional.com/tasa-mundial-circularidad-cae-pese-aumento-reciclaje/
- https://aclima.eus/el-mundo-consume-cada-vez-mas-materiales-mientras-la-tasa-de-circularidad-retrocede-por-debajo-del-7/
- https://espacioanepma.org/2025/11/07/espana-avanza-en-circularidad/
- https://www.retema.es/actualidad/el-informe-cgr-2025-pone-de-relieve-que-la-economia-circular-retrocede-y-el-consumo-de
- https://www.teimas.com/blog/las-noticias-internacionales-mas-relevantes-sobre-residuos-y-reciclaje-en-2025
- https://cotec.es/informes/la-economia-circular-2025/
- https://recircular.net/blog/economia-circular-en-2025-avances-frenos-y-un-largo-camino-por-recorrer







